Calle del Príncipe
África y España
Piensen y díganme quiénes son los líderes africanos que conocen, además del rey de Marruecos o el difunto Mandela

Hace muchos años, a finales de los 70, un viejo militante internacionalista me explicó que las sociedades ricas del norte, en nuestro caso Europa, teníamos siempre a nuestros pobres en el sur. Así como Estados Unidos y Canadá tienen a Mesoamérica y Latinoamérica, los europeos ... tenemos a nuestros pobres en ese continente tan grande y diverso que es África.
Me decía Ernest Mandel que nuestro desafío vendría de África y en esa relación estaría una gran parte de nuestro futuro. Era 1977 y yo no había estudiado ni conocía las realidades de aquella África poscolonial. Viví la liberación de las colonias portuguesas tras el 25 de Abril y el choque que supuso para la sociedad portuguesa el regreso de aquel millón de portugueses que se llamaban retornados. Fui dirigente federal del PSOE y solo una vez en 20 años abordamos un debate, y solo sobre Norte de África.
Los españoles y los europeos sabemos poco o nada de lo que sucede al otro lado del estrecho. Marruecos, Túnez, Libia y Egipto aparecen ocasionalmente en nuestros medios. Botswana, Malawi o las islas Comores seguro que no sabemos dónde están. Piensen y díganme quiénes son los líderes africanos que conocen, además del rey de Marruecos o el difunto Mandela. Como mucho les suena el dictador Obiang, pero seguro que no recuerdan quién fue Macías, el primer presidente de Guinea Ecuatorial. Por cierto, cuando Guinea Ecuatorial accedió a la independencia, era la segunda sociedad en renta per cápita de toda África. Solo tenían por delante a Sudáfrica. Hoy, a pesar del descubrimiento de petróleo en los años 80, el nivel de renta es menor a la mitad del que tenían los guineanos bajo la dictadura franquista.
Estamos pues ante unos países con una gran distancia en términos de bienestar y renta respecto a la decrépita Europa. Pero esos países tienen un arma poderosa como pocas: la demografía. En el horizonte de 2050, tendremos 1.400 millones de personas que ven en sus móviles, sus tablets o sus televisores, la vida de lujo que llevamos la mayoría de los Europeos en comparación con su pobreza y sus carencias de servicios públicos esenciales como agua, saneamiento, educación, salud.
Por tanto, África es nuestro problema, y más si, como nos sucede, España es la frontera sur de Europa. Los niños se ponen las manos delante de sus ojos y cierran los párpados y creen que desaparece lo que les molesta, pero, cuando los abren, el problema sigue ahí. África tiene que estar en la agenda de nuestras élites, porque si no los africanos serán nuestra pesadilla.
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